Travesuras y peligros

Tener niños cerca puede ser de todo menos aburrido. ¿A qué padre/ madre/ o cuidador no le ha pasado alguna situación parecida a la de la fotografía?

Te despistas un segundo y al siguiente está a punto de investigar un enchufe, el funcionamiento de unas tijeras olvidadas o ha logrado con mucha peripecia subirse a la mesa. Por suerte estas acciones de los niños significa que crecen de forma sana y por eso quieren explorar el mundo, pero claro, un mundo también lleno de peligros que ellos no conocen y a nosotros nos asustan. No nos olvidemos que los accidentes domésticos son la principal causa de mortalidad infantil en los países desarrollados.

 

¿Qué hacemos? Pues en un primer momento claro está… evitar y alejar el peligro. En momentos críticos no se puede hacer mucho más manteniendo la calma como se pueda.

Y si ha habido daño leve, lo que necesitan es nuestro consuelo (no hay golpecito que un largo abrazo no cure ;)).

Lo importante es que ellos vayan desarrollando la capacidad para cuidarse a sí mismos y para mí la clave está en cómo educamos en relación al peligro y en confiarles la gestión de aquellos peligros que ellos ya son capaces de manejar.

Respecto a lo último, me refiero a que si por ejemplo está aprendiendo a bajar escalones y hay dos escalones pues bien los puede intentar bajar sólo porque el daño que se puede hacer si se cae es mínimo… si está aprendiendo a cortar con el cuchillo, pues también podemos explicarle la mejor forma de hacerlo y qué puede pasar si ocurre un accidente.

(Y con esto no digo que podemos dejar de vigilar/ cuidar a nuestros hijos, pero sí es verdad que no estaremos siempre ahí y es importante que hayan aprendido formas de cuidarse para cuando vuelen solos)

Cuando sucede alguna de estas situaciones cercanas al peligro o accidentes podemos aprovechar la oportunidad para hablar sobre ello: qué ha pasado, si se podría haber evitado, cómo, etc.

Con niños muy pequeños (expertos en leer emociones) podemos acompañar al lenguaje de la comunicación corporal, de los sonidos, gestos, expresiones… “Hijo si metes las manos aquí, ¡Ahhhh!!!! Te puedes hacer mucho daño!!! No lo hagas más, vale?” (Aunque probablemente lo vuelva a hacer claro está) “Hijo fíjate que si te subes aquí y te caes te puedes hacer mucho daño y a mi me da miedo, por favor, no lo hagas” o “Hijo, fíjate que si te subes aquí y te caes de esta altura te puedes hacer daño, a mi me da miedo, así que si te subes ten cuidado por favor”… Ya dependerá de cada estilo, de cada situación, de cada [email protected] y de cada madre/ padre…

 

Y tú que estás leyendo…

¿Te ha pasado alguna situación parecida?

¿Tienes dificultades en acompañar a tu hijo/a en situaciones de peligro?

Si te apetece comentarme algo o te puedo ayudar de alguna forma hazlo respondiendo aquí o al correo [email protected]com, estaré encantada de leerte, gracias 😉

 

Yolanda Medina Pedraza

Psicóloga y Terapeuta Gestalt